Denuncian un alto índice de accidentes entre empleados latinos de frigoríficos

Denver, 7 oct (EFE).- Dos de cada tres trabajadores en los frigoríficos de Nebraska, la mayoría de ellos inmigrantes hispanos, sufre heridas debido a la rapidez con la que se debe procesar las reses, sin que la situación haya mejorado en los últimos diez años, indica un reporte difundido hoy.

El informe compilado por el Centro Appleseed de Lincoln se basa en entrevistas con 455 empleados de mataderos de ocho plantas en cinco zonas distintas del estado durante 2007 y 2008, quienes respondieron a preguntas sobre situaciones peligrosas en los sitios de trabajo, la velocidad en la línea de producción, y problemas de discriminación, humillación y abuso verbal.

Appleseed no dio los nombres de los frigoríficos donde se hicieron las encuestas.

Según el documento, un 62 por ciento de quienes participaron en el sondeo dijo que personalmente sufrieron por lo menos una herida durante los últimos doce meses en el trabajo.

“Este porcentaje de heridas asombrosamente alto persiste (como hace una década) y consiste en heridas por movimientos repetitivos que están afectando las manos, cuellos y espaldas de los trabajadores, encorvando sus cuerpos”, dice el reporte.

La conclusión, según Appleseed, es que a diez años de las primeras denuncias sobre las peligrosas condiciones de trabajo de los inmigrantes en los frigoríficos de Nebraska, que en su momento llevó a la intervención del gobernador y a la sanción de nuevas leyes, “nada realmente ha cambiado”.

En 1999, el entonces gobernador Mike Johanns ordenó investigar las condiciones de trabajo en los frigoríficos y eventualmente firmó una “declaración de derechos” de los empleados de las plantas procesadoras de carne, autorizándolos a formar sus propios sindicatos y a informarse sobre indemnizaciones por accidentes.

Sin embargo, casi la mitad de los empleados que ahora trabajan en los frigoríficos desconoce que existe esa “declaración de derechos”. Y menos del 30 por ciento cree que esa ley realmente es de ayuda para los trabajadores.

Appleseed puntualiza que “la velocidad de producción sigue siendo brutalmente alta y parece que incluso se está acelerando”.

En la actualidad se procesan de promedio más de 300 reses por hora, lo cual significa que cada línea de producción debe realizar más de 10.000 cortes por día, y debe hacerlos mientras la carne se mueve, creando una situación en la que los trabajadores son susceptibles a heridas y a problemas creados por hacer una y otra vez el mismo movimiento.

Para Appleseed, la situación se complica ya que muchos trabajadores desconocen los derechos que tienen en caso de accidentes, no saben cómo acceder a los beneficios que les corresponden (como compensación laboral), y no participan de los programas de entrenamiento en seguridad personal que ofrecen agencias federales o estatales.

Además, de acuerdo a lo declarado por los encuestados, “la fuerza laboral hispana es objeto de abusos en los lugares de trabajo por parte de sus supervisores”. Esos abusos consisten “desde gritos y humillación de los empleados hasta negarles permiso para que utilicen los servicios sanitarios”.

En su informe, Appleseed ofrece una serie de recomendaciones para mejorar la calidad del ambiente laboral de los trabajadores hispanos, incluyendo especialmente la reducción en la velocidad del procesamiento de las reses.

“De toda la información que esta encuesta ha generado, lo más sorprendente fue la cantidad e intensidad de comentarios que hicieron los trabajadores sobre la necesidad de reducir lo que llamaron el ‘paso brutal’ de trabajo en los frigoríficos”, dice el informe de Appleseed.

La modificación de la velocidad de trabajo se alcanzaría tanto al aumentar el tiempo asignado para procesar la carne como al incorporar más personal a las líneas de procesamiento.

La meta de la encuesta, según Appleseed, es “ayudar a que las empresas, los grupos comunitarios, los trabajadores, los sindicatos, los consumidores y el gobierno trabajen juntos para establecer normas y prácticas que creen condiciones de trabajo de las que todos estemos orgullosos”.

Por su parte, como reacción al reporte, el Instituto Americano de la Carne (AMI, en inglés), el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), y la Administración de Seguridad y Salud Ocupacionales (OSHA) negaron por separado que existan problemas de la magnitud presentados por Appleseed.

En un comunicado, Dan McCausland, director de seguridad laboral y recursos humanos de AMI, y portavoz de esa organización, afirmó que el procesamiento de las reses no se realiza a velocidad excesiva, porque, si así fuese, “no habría manera que los empleados realizasen su trabajo tan habilidoso con un nivel satisfactorio”.

El problema, para McCausland, no es la velocidad sino la falta de suficiente personal en las líneas de procesamiento.

McCausland recordó que tanto OSHA como USDA inspeccionan los frigoríficos, por lo cual descartó que se haya incrementado la velocidad en la línea de producción (aunque un 73 por ciento de los trabajadores así lo dijo) y que los supervisores no presten atención a las medidas de seguridad (aunque eso es lo que creen un 80 por ciento de los encuestados).

Según datos de la Oficina de Estadísticas del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, por lo menos 24.000 inmigrantes latinos son empleados en los 165 frigoríficos de Nebraska, un número tres veces superior al que existía hace 20 años.

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