Acerca de la UFCW

Somos 240 mil empacadores y procesadores de alimentos que integramos la Unión de Trabajadores de Alimentos y del Comercio (UFCW, por sus siglas en inglés). Somos una Unión de trabajadores empacadores de carne y procesadores de alimentos. Trabajamos en las divisiones de las plantas empacadoras en donde se sacrifican reses, cerdos, corderos y pollos. Procesamos los productos derivados de la carne en plantas refrigeradas en donde hacemos jamones, tocino y carne molida. Somos los integrantes de la UFCW quienes producimos las salchichas de Oscar Mayer, las sopas Campbell’s, los pollos de Tyson e incluso los Crunch-n-Munch; todo, desde pollo y carne hasta verduras, sin dejar pasar los bocadillos.

Somos cientos de miles de hermanos y hermanas que pertenecemos a la UFCW y que trabajamos en los supermercados de todo el país – rebanando los productos que nosotros procesamos y que ponemos en los bocadillos que se venden en los supermercados, llenando los anaqueles con los cereales, sopas y alimentos congelados que nosotros producimos. Somos 1.3 millones de personas que trabajan juntas para fabricar los alimentos que llegan a los hogares de todos los Estados Unidos.

Nuestra Historia

Ya han pasado más de 100 años desde que el escritor Upton Sinclair por medio de su novela The Jungle (1906) mostró las terribles condiciones de trabajo y falta de higiene en las plantas empacadoras de los Estados Unidos. El libro impactó a la nación. Ese año fueron aprobadas las iniciativas de ley conocidas en inglés como Pure Food and Drug Act (Ley de Drogas y Comida Pura) y la Federal Meat Inspection Act (Ley Federal de Inspección de Carne) con el propósito de proteger a los consumidores y evitar el consumo de carne poco segura. No obstante, para protegerse a sí mismos, los trabajadores en los rastros y las procesadoras de todo el país comenzaron a formar uniones para incrementar su salario y mejorar sus condiciones de trabajo.

Una historia de organización para conseguir poder

A lo largo de los años, los empacadores formaron una poderosa y sólida unión que hacía reverencia al viejo dicho “en el número hay fuerza”. El Amalgamated Meat Cutters and Butcher Workmen of North America (La Unión de Cortadores de Carne y Carniceros de Norteamérica, AMC, por sus siglas en inglés) fue la primera organización nacional dedicada a mejorar las condiciones de trabajo en la industria de la carne mediante la unión de trabajadores. A principios de siglo, los organizadores de la AMC integraron a su Unión a los trabajadores de los almacenes y plantas empacadoras de Chicago. Organizaron a los carniceros de ascendencia irlandesa y alemana y a otros inmigrantes llegados de Europa del Este y Central quienes constituían la mayor parte de la fuerza de trabajo en empresas florecientes como Amour y Swift.

A lo largo de la década de los años veinte, trabajadores negros comenzaron a unirse a las empacadoras y fueron pronto promovidos a posiciones más altas como la de carnicero. A principios de la década de los años treinta – gracias en parte a las medidas políticas y económicas conocidas como New Deal, que apoyaron a la clase obrera – trabajadores negros, blancos e inmigrantes de los más diversos orígenes tomaron la iniciativa para organizar a los empacadores en Chicago. Estos trabajadores superaron las tensiones étnicas y raciales que los habían mantenido divididos en las plantas empacadoras, impidiéndoles negociar colectivamente.

La United Packinghouse Workers of America (la Unión de Trabajadores de Plantas Procesadoras de América, UPWA, por sus siglas en ingles) se formó en 1943. Debido al enorme y activo compromiso de sus integrantes, la UPWA obtuvo verdadero poder para negociar colectivamente. A través de su solidaridad, los trabajadores de la UPWA negociaron con éxito un incremento salarial y mejores condiciones de trabajo, como también utilizaron su tremendo poder para extender los beneficios a toda la sociedad. La UPWA participó estrechamente con las luchas comunitarias que se libraron en Chicago a favor de la igualdad racial. Durante esos mismos años no mucha gente creía que fuera posible que los trabajadores negros pudieran ganar un salario justo; sin embargo, los trabajadores que estaban en la Unión de las plantas empacadoras tenían en sus contratos cláusulas que garantizaban la igualad. Las mujeres no llegaron a tener salarios justos hasta la década de los setenta, pero las trabajadoras de las plantas empacadoras ya tenían salarios iguales desde la década de los cincuenta, debido a que la igualdad constaba en sus contratos. Fue una Unión que se adelantó a su tiempo – independientemente del color, sexo o estatuto migratorio – las y los trabajadores de la Unión recibieron salario igual por trabajo igual. Fueron estos empacadores que hicieron una Unión sólida y poderosa, que defendería tanto sus intereses como trabajadores como sus derechos civiles; una tradición que la UFCW se siente orgullosa de mantener hasta la fecha.